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jueves, 30 de mayo de 2013

Hay dos tipos de imbéciles


¿Hay dos tipos de imbéciles?
Hay dos tipos de imbéciles: los soberbios, prepotentes, ególatras y arrogantes. Y los pusilánimes, cobardes, lameculos y boñigas. Queda concluyentemente claro, quienes pertenecen al primer grupo y quienes al segundo. Aunque, por si el estupor nos mantuviera aturdidos, los descubriré al final. En cualquier caso, botarates, majaderos y mentecatos haylos a millares entre la gente “normal”, porque ser normal hoy en día, es ser un mequetrefe cagón, incapaz de levantar la voz para pasar desapercibido. Ser normal es ser corrupto o corruptible: todos somos corruptibles, es cuestión de precio y ocasión. La sociedad está infestada de injusticia, intolerancia y egoísmo patológico. Somos xenófobos, no por cuestión de raza, sino por cuestión de dinero: Chaves era un sudaca, Carolina Herrera es una gran diseñadora. Ambos nacieron en Venezuela. Somos homófobos y machistas: dos lesbianas son perfectamente aceptables mientras estén buenas y golosas a la vista de un hombre, quedan descalificadas las gordas, hombrunas y pelo garçon con greñas grises. Los gays pobres son maricones, los actores, diseñadores, artistas, etc., son hombres de una sensibilidad extraordinaria. Las mujeres no aparecen representadas en un grupo de sabios que selecciona el presidente de la República Italiana, porque en Italia las mujeres sirven como objetos sexuales para el exprimer ministro Berlusconi. En España, las mujeres, siguen cayendo como moscas a manos de sus maridos que ahora, han optado por suicidarse después de acabar con su pareja. Todos apoyamos que siga así, aunque cambiando el orden de los acontecimientos.
El odio al semejante, se puede encontrar en cualquier guerra que se precie o que se haya preciado, Balcanes, Afganistán, Irak, Corea, Vietnam, guerras mundiales, etc. Todas las guerras se producen exclusivamente por dos motivos: 1º Un bando posee la verdad absoluta y, como tal, debe imponerla a los demás. Los demás como tienen otra verdad que esta sí es la verdadera, no les basta con negar la del otro, sino que deben imponer la suya en nombre de cualquier ser, principio o razón de fe. 2º Las materias primas que contiene el suelo de algunos países hace que sus gobernantes sean malos malísimos y deban ser depuestos de inmediato, evidentemente con la intervención internacional que cederá gentilmente la explotación de los yacimientos y la reconstrucción del país a quien haya invertido más en la liberación. En todo caso EE.UU. Y mientras unos imbéciles se matan en nombre de Yahveh, de Alá o de Satán, otros se enriquecen a su costa.
Pero los tiempos están cambiando, Alemania ya no extermina judíos ni se anexiona cualquier territorio fronterizo, ahora fabrica y exporta productos acabados, pongamos “Porsches”. Los europeos del sur, que somos más chulos que un ocho, les compramos los que nos den: un gran coche el Porsche 911 y, como lo importante es fardar, pedimos nuestro crédito, cuyo banco, que está bajo mínimos, debe pedir dinero al Banco de España, como éste tampoco va boyante, se lo pide a los bancos alemanes, con garantía del Estado, que finalmente financian sus ventas de Porsches. Y ahora nos obligan a tomar medidas de recorte económico para devolverles el dinero que nos han prestado para comprar sus productos. Merkel ha decidido no invadir con tanques, sino con la extorsión y la usura para arruinar a los países cuyos dirigentes y empresarios han acunado en paraísos fiscales los beneficios de negocios ilícitos con los que se han enriquecido y que deberían servir para satisfacer la usura aria. Además, se despreocupan absolutamente de la guerra económica que nos ha declarado Alemania, y que nos está llevando a la más abyecta e ignominiosa indigencia, física y moral. Pero cuidado, cuando el pueblo toca fondo, resurge como el ave Fenix, ¡pero con muy mala leche…! Pruebas en la historia hay que lo corroboran.
Creo que cometemos un error básico. Nos han vendido que la culpa es: “de los mercados”, “del gobierno”, de las Comunidades Autónomas”, “de las Empresas”, “de Dirección general de…”, “de la Conselleria tal”, “del Cabildo cual”, “del banco equis”. Todo esto, si bien es cierto, a la vez es la mayor falacia de cobarde autodefensa que argumentan todos los delincuentes que forman parte de estos organismos. Cualquier ente jurídico, independientemente de su personalidad, esta comandada por personas, o capullos, o tiranos, pero siempre del género humano, simplemente por haber sido concebidos por dos seres humanos, aunque fuera por accidente en un lupanar (burdel), y haber nacido, desgraciadamente vivos: condición sine qua non para desarrollarse indignamente. Como decía, la decisión de presentar un ERE, de aprobarlo; de cerrar una empresa; de subir unos tipos de interés; de conceder préstamos; de exigir su devolución y proceder al desahucio, de aplicar medidas económicas inhumanas, etc., no son más que decisiones de gente con nombres y apellidos, escondidos cobardemente tras la coraza de una entidad jurídica y unas leyes que también ellos han creado. Todo eso les llena de razones celestiales; inevitables, pero necesarias; dolorosas, pero convenientes; zafias, pero inteligentes; retorcidas, pero útiles. ¿Cómo es posible que no les demos con un tronco en la cabeza cuando hablan en abstracto pero actúan en concreto? Una empresa no puede ser una asesina, una desalmada, cometer atrocidades, humillar por capricho, condenar a la indigencia, robar la dignidad. Todo esto sólo son capaces de hacerlo los hombres, y las mujeres, es decir seres repugnantemente humanos, que las dirigen.
Estoy cabreado, me encuentro afectado por la negociación de un ERE que puede truncar el escaso futuro que me queda. Los unos, la empresa, como decía al principio, grupo formado por los soberbios, prepotentes, ególatras y arrogantes (pero ricos, y con un sueldo que aturde). Y por otra, los sindicatos, formados por los pusilánimes, cobardes, lameculos y boñigas; vendidos a las subvenciones gubernamentales, directrices ideológicas de algunos intransigentes o vanidades individuales de orden inconfesable. Se les llama eufemísticamente “agentes sociales”. Más por lo de agentes que por lo de sociales. Estos fenómenos con banderitas, defendidos por la sociedad en aras de una corrección política de cara a la opinión pública que, por cierto, no moverá un dedo en nuestro favor, seamos correctos o no. Y enmarcados dentro de la estructura básica de un estado democrático que nos está llevando a la más demócrata de las ruinas y a la más demócrata, por europea, de las tiranías. Estos, como digo, tienen en sus manos mi futuro, pero han tenido en sus manos el de millones de españoles que ya veis donde han acabado. Después de la guerra civil, las colas eran para hacer valer las cartillas de racionamiento, ahora, congragaciones católicas y organizaciones humanitarias independientes, intentan disminuir las colas que se eternizan para mendigar los alimentos que les han usurpado los corruptos, insensatos e insensibles políticos y empresarios, seres humanos todos, indecentes todos. Algunos, para congraciarse con Dios, echan una mano en estos piadosos menesteres para con el prójimo, cuando han ocupado su vida llenando la piscina, que ahora nos ahoga, de mierda hasta los bordes. No hay duda, Dios se congraciará con ellos y les ofrecerá, previo pago, un lugar a su diestra. Estamos en malas manos. ¿Nos lo merecemos? ¡En absoluto! ¿Acabará? ¡Sí, ¿pero cómo?! En nuestras manos está el modo.
Colau

brotet-de-cel.blogspot.com.es

2 comentarios:

  1. ¡CUANTA RAZÓN TIENES! Si está en nuestras manos, dinos de qué manera...por favor

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  2. Hola Colau, me ha encantado leer algunos de tus pensamientos. Ficho tu blog y por favor, sigue escribiendo. Un abrazo, Macu

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